| Aredhel (capitulo 1) |
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| martes, 27 de octubre de 2009 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Os dejo con un fantástico relato que nos ha enviado Aredhel del que prometo habrá mas entregas, no quiero deciros más os dejo con la lectura:
Caminaba una noche de invierno por un oscuro bosque, solo se oía el ulular de los búhos y el sisear del viento chocando con las ramas de los árboles, ni un paso, ni mi propia respiración. Seguí caminando abrazándome a mi misma para intentar resguardarme del frío, de ese frío que traía este helado invierno, notaba como mis pisadas dejaba su huella en la nieve pero aún así seguía sin oír nada, puede que fuese por el miedo, quién sabe, pero no conseguía oír nada, desde que salí corriendo de aquel cementerio tan solo tenía la impresión de que alguien me observaba y eso me asustaba.
- ¿Quién hay ahí? - pregunté con voz temblorosa, miré por todo el lugar, por donde los árboles más cercanos y que más sombra daba - ¡No tiene gracia! - grité intentado esconder mi miedo, pero me era imposible, estaba demasiado asustada, alguien me seguía, estaba totalmente segura de eso, alguien me seguía y no sabía el por qué.
"Son imaginaciones tuya, Ángela, estás sola, tus amigos se fueron en sus coches y tu te quedaste aquí" pensé, "pronto llegaremos a casa o a la carretera para que alguien nos ayude" me decía esa vocecita en mi cabeza.
Me paré en seco a mirar a los alrededores, me miré la ropa, mi largo vestido estaba casi roto, las botas embarradas, miré mis brazos, tan solo tenía una torerita de cuero, toda de negro, toda de negro en esa oscuridad del bosque, me froté los brazos intentando darme algo de calor, pero no surtía demasiado efecto. De pronto oí un ruido, como el crujir de una rama pisoteada, busqué con la mirada aquel sonido pero todo estaba demasiado oscuro, no veía más allá de mis brazos.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó una voz algo ronca a mi espalda.
- Me he perdido - dije tartamudeando - no... no se donde estoy.
Callé, al igual que hizo aquella persona, poco a poco me fui volviendo hasta darle la espalda, eché a correr, a correr todo lo que pude pero de repente choqué contra algo frío y duro, caí, caí al suelo volviéndose todo más oscuro de lo que ya estaba.
Poco a poco fui volviendo en si, lentamente abrí los ojos, todo estaba algo borroso, seguía a oscura, pero no estaba en aquel frío bosque, poco a poco me fui recuperando y volví a ver bien, con toda claridad que aquella oscuridad me permitía.
- No deberías haber venido - me dijo la misma voz ronca del bosque - no debería haberte traído - dijo alejándose de mi y dejándome espacio.
Aquel ser extraño soltó una carcajada sonora, de repente se puso serio mirándome fijamente, no lo veía, pero lo notaba, notaba como me miraba la parte descubierta de mis pecho y subía por mi garganta, me eché hacia atrás cayendo sobre la cama.
- No - dijo - no temas, no te haré daño - susurró más para si que para mi.
Me volví a levantar y con lentos pasos me coloqué enfrente suya, estiré una mano temblorosa hasta su mejilla, con dudas acaricié su mejilla, era fría, dura, pero suave. Él agarró con suavidad mi mano y la apartó de su cara.
- No hagas eso, no me lo pongas más difícil - me pidió - ¿no ves que me cuesta que estés aquí conmigo? - me preguntó más como reproche.
Se acercó a mi, pasó su mano por mi cintura. No se lo que pasó exactamente, solo recuerdo que después de haberme agarrado por la cintura me encontraba devuelta en el cementerio, en la tumba de mis padres.
- Margaret y Lucas Spirit - leí en las tumbas, me arrodillé ante ellas repasando los nombres con mis dedos - os echo de menos - susurré con lágrimas que bajaban por mis mejillas.
Me puse en pie y salí del cementerio, ya era de día, no estaba segura si lo de anoche fue un sueño o real.
- ¿Se puede saber dónde pasaste la noche? - me preguntó mosqueada - te he estado llamando...
Bajé todas las persianas, dejé mi dormitorio a oscura y me recosté sobre la cama con el mp4 que me había regalado mi tía hace dos días, me tumbe escuchando un grupo desconocido, no sabía ni en que idioma cantaba, me tumbé y me quedé dormida.
- Ángela - llamó mi tía a la puerta, sin obtener mi respuesta abrió, apareció con un plato de galletitas - te he traído algo de comer - dijo encendiendo la luz.
Me volví quedar a oscura, pero ya no estaba cansada, me levanté, tan solo encendí la lamparita que estaba junto al ordenador, lo encendí y lo primero que me vino fue un mensaje de un tal Ralf:
Me quedé extraña, lo primero que pensé que se había equivocado, borré el mensaje y apagué el ordenador, me volví a acostar en la cama escuchando la misma música, esta vez no me dormí, no tenía sueño.
Las primeras luces del día me despertaron, mi tía habría entrado mientras yo dormía, miré el reloj de la mesilla de noche, marcaban la siete de la mañana, me levanté adormilada y me metí en el cuarto de baño, me duché con agua fría para despejarme y me vestí con un pantalón pitillo, una camiseta negra de manga corta que dejaba al descubierto mis hombros, una sudadera roja encima y mis converses negras, miré el calendario mientras me cogía dos coletas, era lunes, arreglé la mochila y salí de mi cuarto, desayuné un vaso de leche fría y una tostada, salí de mi casa y mientras iba caminando hacia el instituto me encontré con uno de mis amigos que me dejó tirada el sábado en el cementerio.
- Ey, Ángela, espera - me llamó desde la acera del frente - espera, espera - me decía, pero yo le ignorababa, iba escuchando mi mp4 . - ¿Por qué no me has esperado? - me preguntó llegando junto a mi.
Entramos en el aula y me senté como siempre en el pupitre del final del todo, saqué mi pequeño diario rojo de terciopelo y comencé a escribir en él lo que pasó en el cementerio, el misterioso chico que me sacó del bosque y del correo que había recibido el día anterior y de como me sentía cuando me di cuenta de que mis amigos me habían dejado tirada en aquel lugar, sin preocuparse de mi, sin importarle como me encontraba o donde estaba.
En mitad de la clase de Historia mi móvil sonó, por suerte el profesor estaba algo sordo, saqué el móvil, había recibido un mensaje de un desconocido:
Le di a la tecla responder y me quedé unos minutos pensando que contestarle...
Al rato recibí otro mensaje, del mismo chico:
Mi corazón empezó a latir vertiginosamente, estaba apunto de salirse por la boca, cogí el diario y escribí lo del mensaje, de quien era..
Tuve que cerrarlo el profesor empezó a pasearse por la clase y se dirigía a mi mesa, saqué enseguida el libro de historia y lo abrí por la página que era, mientras el profesor seguía mirando, yo de reojo le observaba hasta que regresó al frente de la clase, solté un suspiro...
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