Relatos cortos
Un cuento PDF Imprimir E-Mail
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lunes, 24 de mayo de 2010

Alyanna nos envía este relato, que como ella misma dice esta basado en el siguiente tema del grupo "The Birthday Massacre"—

  

Espero que os guste^^

  

HAPPY BIRTHDAY

 
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El Profanador PDF Imprimir E-Mail
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lunes, 15 de febrero de 2010

El aguacero lo inunda todo
haciendo más oscuras las sombras.
Un rayo ilumina cruces y  lápidas
con mortuoria luminiscencia.
La quietud de los moradores
hace más siniestra la noche.


Ojos negros miran desde las
más oscuras sombras toda la quietud.
Un lejano crujido recorre el aire entumecido
alguien rompe el tétrico silencio.
Un débil haz de luz ondulando
descubre recodos y aristas con
fantasmal capricho.


Una negra figura tras gruesa capa
pala en mano excavando una sepultura.
El agua empapa al profanador y  la tierra
recién excavada , haciéndola más pesada.
La pala abre la tierra con siniestro chirriado
hasta chocar en el podrido ataúd, que cruje
ahogada y pesadamente.


Unos ojos negros recorren los pasillos
llenos de sepulturas con siniestra familiaridad.
Él quinqué como faro del más allá
ilumina el tétrico escenario señalando
en la oscuridad al profanador de tumbas.
Unos ojos negros observan en la oscuridad.


Cruje el ataúd al ser arrancado de la tierra
como si le quitaran parte de su vida.
El cadáver escapa con macabro crujido
por el fondo podrido de su morada profanada.
El pulso de la siniestra figura se acelera
como caballo desbocado al galope,
sus ojos escudriñan cual ave rapaz
el interior de la podrida caja.


Un rayo da vida a la tétrica sonrisa del morador
que mira sin fondo ni piedad al profanador.
Sus miradas se cruzan cual partida de poker
siniestra ha vida o muerte todo o nada.
Un brillo metálico aparece en la mano profanadora
con avaricia macabra y cuchillo en mano,
corta la huesuda extremidad portadora del anillo.
Crujen los huesos de  los dedos arrancados
sin queja ninguna del asaltado cadáver.
Los dedos caen arrojados al cenagal
unos ojos negros huelen sin pestañear .
Los dedos recorren los caminos y sepulturas
en la boca de ojos negros en tétrico silencio.


Yace en la oscuridad el cadáver profanado
con su tétrica sonrisa sin poder reclamar.
El aguacero todo lo moja sin piedad.


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Cita en el cementerio. PDF Imprimir E-Mail
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martes, 26 de enero de 2010

Un nuevo relato corto de Azalais, en este caso trata sobre un pequeño homeaje a Edgar Alan poe…

 

 Cita en el Cementerio

 

coñac y rosas enal tumba de Poe

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Mala edad PDF Imprimir E-Mail
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viernes, 22 de enero de 2010
Suena el negro teléfono de malaquita
con un sonido estridente, que más
parece crujir todo su interior cómo
sí fuera a desarmarse en cualquier
momento.


El sonido recorre el angosto despacho
llenándolo todo con su crujido metálico.
No parece que nada pueda perturbar el
silencio entre crujido y crujido, en el
despacho en penumbra.



Una puerta rompe el aire sin previo
aviso cómo si fuera un cristal, nada
se oye más que el crujir metálico
una mano pesada coge el pesado
auricular de forma mecánica.


Suena una voz rota y monótona, mecánica,
¿La morgue tú último viaje...sí dígame?
sin cambiar el monosílabo en
ningún momento de la conversación.
Después de los sís la mano hace
chocar el auricular con estruendo,
un juramento escapa de la boca torcida.



El chirrido de unos neumáticos rompe
el silencio en la húmeda y helada noche,
 la cerradura cruje cómo si le doliera que
la hagan girar a esas horas sin aviso.
Cerca en el suelo yacen dos cadáveres
ambos con tétrica expresión en el rostro.



Una voz rompe el silencio más que hablar
y lo que dice suena cómo un maldito sorteo,
ver a esos muertos llenos de sangre
es una lotería negra en la que nadie gana.
Llévate el cadáver que quieras me da igual,
tú eliges por haber llegado el primero.
Los ojos inspeccionan los cadáveres urgentemente
sin ningún afecto ni sentimiento ninguno,
después de observarlos con oscura codicia
elige el más joven por creer que alguien le querrá.



Al lado el cadáver del anciano tiene la mirada
congelada por el último aliento y nada dice,
permanece callado en silencio aceptando
que su edad le ha condenado a estar tirado.
Unos gruñidos se acercan por la oscuridad
el agente parece aterrado al observar un
trozo de la oscuridad abalanzarse sobre el cadáver.



Se aparta aterrado en silencio y nada puede hacer
más mirar para otro lado sin dejar de oír esos gatos,
que se están comiendo el cadáver tirado y abandonado,
por culpa de esa edad que te hizo perder esa lotería.



                               Azalais – copyright ©

 
Grifo maldito PDF Imprimir E-Mail
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viernes, 22 de enero de 2010

Grifo Maldito .  

 

  Todo está en silencio

ya es de noche bien entrada

nada se oye en la casa,

salvo un leve sonido cómo
un tétrico martilleo.



Casi no es audible, ni parece

que deba molestar pero la

mente que lo oye no parece

pensar lo mismo y fabrica

sus pesadillas y falsas excusas
para no querer  descansar.

 


Persecución sin final y más vueltas

en la cama, pero no se puede dormir,

el martilleo casi inaudible no ceja

con esa puntualidad que la mente ya

ha aprendido y casi espera agónicamente.

 


El desespero empieza hacer mella y

la angustia empieza a aparecer,
el sonido no entiende nada así

que el martilleo sigue sin parar

cómo una gota malaya lo llena

todo con su diminuto golpe.

 


Por un momento la mente intenta

escapar imaginando un verde vallé,
pero el sonido vuelve a aparecer

llenando de sombra negra el silencio,

no ceja el sonido que ya llena su mente.

Necesita ya oír ése goteo que parece

retrasarse por unos infinitos segundos.

 


Recorre la estancia a oscuras con

cierto desespero y agotamiento, no

quiere oir más ése sonido torturador,

llega ante el grifo y lo observa entregado

por el horror que le produce verlo así,

tan estático y tan frio insensible a su

tormento y desesperación.

 


Levanta la pesada maza y golpea

con toda su fuerza sin piedad ninguna,

el eco estalla por todo el edificio

cómo una campana gigante,

crujiendo el espacio con su sonido metálico.

La gota vuelve a caer, y los ojos parecen

salirse de las orbitas sin poderlo entender,

vuelva a levantar la maza y con más fuerza

deja caer todo su cuerpo sobre el maldito grifo.

 


De repente se escucha un crujido

suave cómo sí algo se rompiera,

todo se vuelve oscuro y silencio

quiere comprender que  a pasado

con ése sonido maldito que no le

deja dormir en paz esa maldita noche.

 


Su cuerpo yace en el suelo,  una

mancha de sangre oscura y espesa

rodea toda su cabeza, sin que nadie

perturbe ya su descanso, después de

haberse machacado la frente con esa

gran maza al ser rebotada por el grifo.

Todo se llena de tetrico silencio..,todo

menos ese maldito grifo que sigue

llenando esa noche con su maldito goteo.

 


                     

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