Casi no es audible, ni parece
que deba molestar pero la
mente que lo oye no parece
pensar lo mismo y fabrica
sus pesadillas y falsas excusas
para no querer descansar.
Persecución sin final y más vueltas
en la cama, pero no se puede dormir,
el martilleo casi inaudible no ceja
con esa puntualidad que la mente ya
ha aprendido y casi espera agónicamente.
El desespero empieza hacer mella y
la angustia empieza a aparecer,
el sonido no entiende nada así
que el martilleo sigue sin parar
cómo una gota malaya lo llena
todo con su diminuto golpe.
Por un momento la mente intenta
escapar imaginando un verde vallé,
pero el sonido vuelve a aparecer
llenando de sombra negra el silencio,
no ceja el sonido que ya llena su mente.
Necesita ya oír ése goteo que parece
retrasarse por unos infinitos segundos.
Recorre la estancia a oscuras con
cierto desespero y agotamiento, no
quiere oir más ése sonido torturador,
llega ante el grifo y lo observa entregado
por el horror que le produce verlo así,
tan estático y tan frio insensible a su
tormento y desesperación.
Levanta la pesada maza y golpea
con toda su fuerza sin piedad ninguna,
el eco estalla por todo el edificio
cómo una campana gigante,
crujiendo el espacio con su sonido metálico.
La gota vuelve a caer, y los ojos parecen
salirse de las orbitas sin poderlo entender,
vuelva a levantar la maza y con más fuerza
deja caer todo su cuerpo sobre el maldito grifo.
De repente se escucha un crujido
suave cómo sí algo se rompiera,
todo se vuelve oscuro y silencio
quiere comprender que a pasado
con ése sonido maldito que no le
deja dormir en paz esa maldita noche.
Su cuerpo yace en el suelo, una
mancha de sangre oscura y espesa
rodea toda su cabeza, sin que nadie
perturbe ya su descanso, después de
haberse machacado la frente con esa
gran maza al ser rebotada por el grifo.
Todo se llena de tetrico silencio..,todo
menos ese maldito grifo que sigue
llenando esa noche con su maldito goteo.
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